Cada vez resulta más difícil dar una opinión; cada cuál tiene la suya. Cada vez resulta más difícil encontrar un lugar para el diálogo, la conversación sosegada, la charla donde quizá alguien pueda cambiar tu parecer sobre tal o cuál cosa. Rara vez nos dejamos convencer, es más, casi siempre tratamos de imponer nuestra verdad aunque para ello tengamos que levantar la voz, pisar el turno del que habla e incluso recurrir al insulto y la grosería. Me gusta escribir y reflexionar sobre las cosas. Me gusta que me escuchen cuando siento que tengo algo que decir. En realidad, creo que esto es algo que nos gusta a casi todos y todas. Por eso, decidí iniciar este Blog. Este es el sitio prefecto. Yo escribo lo que quiero, como quiero y cuando quiero. Ahí está colgado mi pensamiento; y lo más importante: lo lee quien quiere y cuando quiere, y el que no quiere no lo lee. Estas son mis reflexiones. No son inmutables. Se transforman, crecen, se modifican, o no. Es una pequeña ventana que abro al mundo para el que quiera mirar. No es mi intención entrar en un debate sobre cada cosa. Aún así, leo lo que se escribe aquí abajo. Me interesa lo que la gente puede aportar o decir, pero insisto: no voy a entrar en debates. Esto podría ser interminable. Para las discusiones existen los foros. Esto no es un foro. Es un blog. Agradezco vuestras opiniones. Agradezco vuestro interés. Hoy sin embargo, voy a responder a algunos comentarios hechos en relación a la entrada Cosas que reflexionaba sobre los sucesos acaecidos recientemente en Haití. Respondo porque siento que no aclarar ciertas cosas podría resultar, sin duda, ofensivo para los Dominicanos y las Dominicanas.
1. A nivel personal, siento gran afecto y estoy profundamente agradecido con la República Dominicana. No cabe en mi boca ni en mi ánimo la más mínima intención de ofender a ese País. La república Dominicana, hasta la fecha, es el país que mejor ha acogido mi música en toda América Latina. Sólo puedo decir: gracias.
2. Cuando fui por primera vez a Santo Domingo, realmente, no me lo invento, percibí un cierto tono despectivo para con los haitianos que me llamó la atención y me hirió en mi lado más humano. Este tono despectivo, evidentemente, no lo recibí de parte de todos los habitantes de ese país. Mi intención no era generalizar. Si así resulta de mis palabras, me retracto.
3. No tengo la menor duda, de que existen millones de dominicanos y dominicanas en cuya intención sólo cabe la solidaridad y el respeto. No tengo la menor duda, de los valores positivos de los habitantes y las habitantes de ese agradecido y enorme país.
4. No se trata de tener más o menos información. En Costa Rica escuché hablar despectivamente de los Nicaragüenses. En mi pueblo (Güímar) escuché hablar despectivamente de los vecinos más cercanos (Arafo). En mi isla (Tenerife) escuché hablar despectivamente de los de la isla rival (Gran Canaria). Qué triste. Yo, junto con todos y todas los dominicanos y dominicanas que se han sentido aludidos (sin intención por mi parte), nunca participé de ese juego cruel. Ahora bien: ese juego existe; y cuando se trata de valorar la cantidad de miseria: más. Nos cebamos con el débil y con el pobre. Eso es así. En España, he visto despreciar a los inmigrantes por débiles y por pobres. He visto a los pobres despreciar a los más pobres. He visto a los débiles despreciar a los más débiles. He visto a los inmigrantes de un país despreciar a los inmigrantes de su propio país más débiles y más pobres que ellos y ellas.
5. Nací en las Islas Canarias y vivo en Madrid. Emocionalmente me siento ligado de por vida a estos dos lugares. Pero todo esto es pura casualidad; casualidad que por otra parte ha determinado, en todo, lo que ahora soy. Después de las Islas y de Madrid, siento una tremenda ligazón emocional con toda la América Latina… y así podría seguir hasta abarcar el mundo entero. Esto es lo que me interesa. Me interesa el mundo entero. Fuera de los contextos emocionales, sólo quedan mujeres y hombres trabajando y luchando por vivir y por mejorar las condiciones de vida de este planeta. Ya pido cada día al gobierno de mi país respeto por los inmigrantes. Ya lo hice en una canción llamada Extranjeros, y en otra llamada Contamíname. Ya creé una fundación que trabaja para que el entendimiento y el mestizaje sean el motor que mueve nuestras relaciones.
6. Reconocer que existen ciertos sentimientos negativos en un país, aunque sea el nuestro, no es anular a un país. De eso Chomsky sabe mucho. Ama a su país y por eso vive en él (no de él). Critica y denuncia cuánto sea criticable y denunciable para mejorar las condiciones de vida de su país y del mundo. Esta en todo su derecho. Negarle ese derecho es dar la razón a los criminales que se apoderan de los países y los convierten en sus casas particulares.
7. La pobreza, la miseria y lo bajo que pueden llegar a caer los seres humanos. ESTE ES EL TEMA.
8. La esperanza son las mujeres y los hombres que no son así y que creen que las cosas se pueden y se deben afrontar de otra manera. No tengo la menor duda de que República Dominicana protege celosamente en su interior a millones de personas así. Perdón una vez más, si los he ofendido. No era mi intención.
9. Seguiré cantando. Seguiré filosofando. Seguiré haciendo lo que me venga en gana. Seguiré colgando aquí mis opiniones. Seguiré leyendo las vuestras. Seguiré pensando en mí y en los demás. Seguiré reclamando un mundo mejor donde vivir, donde vivan los míos y donde vivamos todos y todas. AMÉN.