29/10/09

Colaboraciones Promoción Lili Marleen

El pasado lunes estuvimos en Zaragoza (Concierto de presentación en la FNAC). Creo que estamos en la recta final de la promoción. El próximo día 4 de Noviembre iremos al programa de Carles Francino, y cantaré algún tema en directo. En unos días saldrá un disco que ha realizado Sony, en solidaridad con el Sahara, en el que hago una colaboración con la actriz Silvia Abascal. El disco junto a actores y actrices con cantantes. Nosotros cantamos una muy buena canción de Luz Casal titulada Lo eres todo. En agosto, antes de las vacaciones, hice tres colaboraciones: ésta que he comentado, La Soledad de Pablo Milanés junto a Mercedes Sosa (aparece en la versión internacional del proyecto Cantora), y dos versiones para un documental de Alfonso Domingo sobre los españoles que lucharon en Europa después de la Guerra Civil. Con Alfonso Domingo ya hicimos un documental sobre la represión franquista y los desaparecidos en Canarias. En esta ocasión Alfonso me pidió que hiciera una versión de una canción que se cantaba en el frente que se llama La Parrala, y además una versión de Lili Marleen. Casualmente, me lo propuso justo cuando acababa de leer un ensayo titulado Lili Marleen/ Canción de amor y muerte (Rosa Sala Rose. Globalrhythm). Escribí mi propia adaptación de la letra y grabé la versión que Alfonso me pidió. Es increíble la vida que llegan a tener algunas canciones. Una pequeña canción de amor acabó siendo un símbolo que escucharon millones de soldados en ambos frentes. Alguien dijo alguna vez que las canciones no transforman el mundo, pero que el mundo no se transforma sin canciones.

(...) podría decirse que Lili Marleen representa una inesperada victoria cultural del nazismo. John Steimbeck incluso se preguntaba si no “sería gracioso que, después de tanto alboroto, Lili Marleen resultara ser la única contribución positiva de los nazis al mundo”. (Prefacio del libro Lili Marleen/ Canción de amor y muerte).

Cada momento tiene su canción. Podemos recordar Grandola Vila Morena de José Afonso y la Revolución de los Claveles en Portugal. Por cierto, no hace mucho he oído y visto (era un vídeo de YouTube) una versión de Grandola Vila Morena cantada por más ni menos que Amalia Rodríguez.

El documental de Alfonso Domingo fue emitido por La 2 hace unas semanas. Era un grupo de dos documentales. En el otro, las canciones son de Luis Pastor. Cierro el círculo y digo que Luis Pastor es y ha sido el máximo difusor de la música de José Afonso en España.

23/10/09

Leonard Cohen (1).

No fui a ver a Leonard Cohen cuando estuvo hace unas semanas en Madrid. Unos amigos lo vieron y me contaron que estuvo enorme. Me conformo con ver el Dvd Live in London. Aparece en el escenario con su traje inmaculado, su sombrero, su voz y asistimos a una especie de acto religioso, un altar desde el que un señor sabio y curtido nos habla, nos hace posicionarnos brutalmente del lado de algo profundamente sentimental, nos adormece como un narcótico de luz.

Leonard Cohen pertenece a una rara especie de cantautores. Nos llega de la cultura anglosajona y sin embargo su guitarra es de palo. En una entrevista realizada por Alberto Manzano (que es el traductor al castellano de toda su obra) nos cuentan:

Lo primero que dijiste en tu primer concierto en España, en Barcelona, 1974, fue: “Mi guitarra ha llegado a casa”. Era una guitarra española, claro…

La primera guitarra que me compré era de segunda mano y me costó 12 dólares. Yo no sabía nada de guitarras, sólo quería tocar una. Debía de tener unos 14 años y en aquella época sólo los comunistas tocaban la guitarra. No existía el pop ni la televisión. Pero tuve la suerte de conocer a un joven guitarrista flamenco que me enseñó unos acordes y el trémolo.

Es un trovador, aunque se despoja de todo el sentido político y se concentra en un mayor análisis de lo sentimental y de lo que queda de humano entre las vísceras. (Una vez leí que Leonard Cohen estaba en Cuba el 1 de Enero de 1959 cuando Castro entró en la Habana. Estaba en La Habana y no salió del hotel).

Me gustan:

BIRD ON THE WIRE/ Como un pájaro en el alambre, como un borracho en un coro de medianoche he intentado a mi manera ser libre. (…) Si he sido poco amable, espero que puedas dejarlo pasar. Si he sido desleal, espero que sepas que nunca fue contigo.

SO LONG, MARIANNE/ Hasta luego Marianne, es tiempo de que empecemos a reír y a llorar, a llorar y a reírnos otra vez de todo esto.

HEY, THAT’S NO WAY TO SAY GOODBYE/ Sí, muchos se amaron antes que nosotros. Ya sé que no somos nada nuevo. En ciudades y bosques rieron como nosotros. (…) Pero dejemos de hablar de amor o cadenas y de cosas con las que nada podemos. Tus ojos son dulces cuando están tristes. Oye, esta no es manera de decir adiós.

Pero si tengo que elegir, prefiero:

MY FAMOUS BLUE RAINCOAT/ Y qué puedo yo decirte, mi hermano, mi asesino. ¿Qué es lo que puedo decirte? Creo que te he perdonado. (…) Si alguna vienes por aquí, ya sea por Jane o por mí; bueno, tu hermano está durmiendo y su mujer es libre. (…) Sí y gracias por la pena de la que libraste a sus ojos. Yo pensaba que no se podía hacer nada, así que no lo intenté.

CHELSEA HOTEL/ Esas eran las razones y eso era Nueva York. Íbamos tras el dinero y la carne, y eso era el amor para los trabajadores de la canción. (…) Diste la espalda a la gente, y te fuiste. Y ni siquiera una sola vez te oí decir: “Te necesito, No te necesito”. (…) Y apretando el puño, para los que como nosotros estamos oprimidos por las formas de la belleza, te fijabas en ti misma y decías: “Bueno, no importa que seamos feos, tenemos la música”. (…) Te recuerdo claramente en el Chelsea Hotel. Eso es todo, no pienso en ti demasiado.

CHELSEA HOTEL fue escrita por Leonard Cohen después de la muerte de Janis Joplin.

Durante mucho tiempo, y quizá todavía hoy, pensé que estas eran las dos mejores letras de canción que se han escrito. Como nacidas desde el fondo mismo de las entrañas. Una declaración sin tapujos. Un sentimiento en estado puro. La sinceridad de la intimidad al desnudo.

De épocas más recientes me quedo con:

EVERYBODY KNOWS

I’M YOUR MAN

TOWER OF SONG/ Pago mi alquiler diario en la Torre de la Canción. (…) Le pregunté a Hank Williams: ¿Te sientes muy solo? Hank Williams aún no me ha contestado, pero le oigo toser toda la noche, cien pisos más arriba, en la Torre de la Canción.

THE FUTURE/ He visto el futuro, hermano, es un crimen.

Algunas de estas canciones, fueron grabadas directamente con un tecladito, supongo que programado por el propio Cohen cuando las componía. (Acompañado de ese mismo tecladito, canta TOWER OF SONG en Living in London). Solo Cohen puede hacer eso. La enorme potencia de las canciones y la profundidad de su voz nos hacen olvidar el sonido empequeñecido y enlatado del teclado; como grabado en un bar para turistas.

Me gustan los coros en la música de Leonard Cohen, desde sus principios hasta hoy.

De la infinidad de veces que las canciones de Leonard Cohen sonaron en el cine, me quedo con:

Exótica (Atom Egoyan). Mientras la protagonista se desnuda en el escenario de un bar, vestida de colegiala, suena EVERYBODY KNOWS.

Caro Diario (Nanni Moretti). Nanni Moretti recorre la ciudad montado en su Vespa. Lo vemos de espaldas mientras suena I’M YOUR MAN.

Asesinos Natos (Oliver Stone). Oliver Stone no es santo de mi devoción. JFK me abrumó con tanta información; THE DOORS me mareó con tanta cámara moviéndose; ALEJANDRO MAGNO me espantó con ese actor que es un palo sin carácter… Reconozco que en el delirio sangriento y lisérgico de Asesinos Natos, el final, a modo de vídeo clip con Cohen cantando THE FUTURE, me dejó clavado al asiento. He visto el futuro, hermano, es un crimen.

De las versiones que escuché, me quedo con: HALLELUJAH. Jeff Buckley. MY FAMOUS BLUE RAINCOAT. Jennifer Warnes.

Larga vida al REY.

22/10/09

Paulo Coelho/ Roberto Bolaño

Entre mis apuntes he encontrado esta nota: En la tienda del aeropuerto he comprado una revista y dos libros: "Un hombre en la oscuridad" (Paul Auster) y "Que la ciencia te acompañe" (Miguel Barral). En una de las paredes de la librería había como doscientos libros de bolsillo; la mitad, eran de Paulo Coelho. Veo los cantos de los libros y leo repetido cansinamente el nombre de Paulo Coelho.

Compro libros en los aeropuertos: la última novela de algún autor que me interesa y sobre todo libros de esos fáciles de leer que finalmente acaban en el revistero del baño. Compro libros y revistas en los aeropuertos pero echo de menos en las estanterías de las tiendas los libros que me gustan de verdad. Nunca leí a Paulo Coelho, pero se lo que puedo encontrar dentro de sus libros y no es lo que yo ando buscando. Al margen de mis gustos personales y de las cuestiones mercantiles, este es el funcionamiento del libre mercado en los países libres: puedes elegir, eres libre de elegir, pero, ¿condicionará tu elección el hecho de ver que la mitad de los libros ofertados son del mismo autor?

Si hay un escritor al que admiro enormemente es a Roberto Bolaño: escritor chileno que vivió algunos años en Blanes (Girona). Cuando escuché hablar por primera vez de Bolaño ya había muerto. Murió en el año 2003, a la edad de 50 años. Bolaño ha sido muchas cosas, además de escritor; por ejemplo, personaje de una novela: Soldados de Salamina. Fue ahí donde por primera vez supe de Bolaño.

Admiro a Bolaño como escritor, pero también como ser humano comprometido seriamente con la literatura. La lectura del relato Ojo Silva me conmovió; 2666 me transportó a un lugar no visitado, a un universo completo, a un esfuerzo sobrehumano, a una sensibilidad sin límites, al país de literatura en estado puro. Roberto Bolaño fue la puerta que me llevó hasta escritores de los que ahora soy asiduo: Enrique Vila-Matas, Sergio Pitol, César Aira, Ricardo Piglia, Jorge Villoro, Alan Pauls, Rodrigo Fresán, Pedro Lemebel…

Por azares de la vida y el mercado, Roberto Bolaño se convierte, después de muerto, en un superventas en los EEUU. Bolaño arrasa en el mercado estadounidense y asciende puestos en las listas. Eso he leído.

Quién sabe, quizá en los aeropuertos de USA la mitad de los libros son o serán de Roberto Bolaño.

15/10/09

Fechas/ Primavera de 1928

En la primavera de 1928, George Gershwin, el creador de Rhapsody in Blue, realizó una gira por Europa y conoció a los compositores más destacados del momento. En Viena recaló en casa de Alban Berg, cuya ópera Wozzeck -empapada en sangre, disonante y abrumadoramente sombría- se había estrenado tres años antes en Berlín. Para recibir a su visitante estadounidense, Berg se ocupó de que un cuarteto de cuerda interpretara su Lyrische Suite (Suite Lírica), en la que el lirismo vienés se refinaba hasta convertirse en algo parecido a un peligroso narcótico.
Gershwin se sentó luego al piano a tocar algunas de sus canciones. Vaciló. La obra de Berg lo había dejado sobrecogido. ¿Eran sus propias obras dignas de este marco lúgubre y opulento? Berg lo miró con severidad y dijo: Sr. Gershwin, la música es la música.
(Del Libro El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música. ALEX ROSS).

Raymond Carver

Los relatos de Raymond Carver, como los de Chéjov, no cuentan historias, no contienen tramas, ni nudos, ni desenlaces. Describen situaciones, emociones, pequeños momentos de la vida cotidiana. Captan lo pequeño de la vida. La suma de lo pequeño, una y otra vez; eso es la vida, al fin y al cabo. Chéjov y Carver, probablemente, son dos de los más grandes escritores de relatos cortos de la historia.
Los poemas de Raymond Carver, son como sus relatos. Los poemas de Raymond Carver, en cierto sentido y quizá sin razón, me recuerdan a Bukowski. Si tuviera que elegir algo de Bukowski, elegiría sus poemas; mucho más que su prosa, de la que puedo admirar el estilo, pero que cuenta un mundo que me interesa poco. Sus poemas, como los de Carver, retratan diminutas porciones de la vida. Momentos.
¿Y Antonio Machado? ¿Qué tiene que ver Antonio Machado con Raymond Carver? En esa absurda convicción de que existe un muro insalvable que separa la cultura en español de todo lo anglosajón, nunca me hubiera imaginado a Raymond Carver leyendo a Antonio Machado.
Raymond Carver escribió un poema titulado Ondas de radio y se lo dedicó al autor de Campos de Castilla. En ese poema podemos leer:

(…) Se me ocurren tonterías como colgar tu retrato de la pared.
Y llevarme tu libro a la cama conmigo,
dormirme con él a mano. Una noche
pasó un tren por mis sueños y me despertó.
Lo primero que pensé, con el corazón acelerado
allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:
“No pasa nada, Machado está aquí”.
Y me volví a dormir.
(…) Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Espero, incluso a pesar de lo que sé de la muerte,
que hayas recibido el mensaje que te envié.
Pero da igual si no es así. Que duermas bien. Descansa.
Antes o después espero que nos encontremos.
Entonces podré decirte estas cosas personalmente.

14/10/09

Violencia

Leído en El País: La violencia desangra Caracas. Con más de 30 muertos a tiros cada fin de semana, la capital de Venezuela es la segunda ciudad más peligrosa del mundo, después de Ciudad Juárez. (...) Es un peligro para todos. Muchos de esos jóvenes han sido miembros de bandas de delincuentes. Y cuando matan al miembro de una banda, los de la banda rival saben que todos sus compañeros y familiares van a estar reunidos en el velatorio, llorando al difunto. Entonces van a la funeraria y les disparan a todos. Y salen perjudicados familiares inocentes. Euro Villalobos, presidente de la Cámara de Funerarias, asegura que al menos dos veces al mes se desatan balaceras de este tipo en las capillas y velatorios de Caracas. Los pandilleros disparan primero al ataúd para cerciorarse de que el enemigo está bien muerto. Luego apuntan a todos los demás. A los rivales y a los que no lo son.
La primera vez que visité Caracas fue en el año 1989. La visita formó parte de una gira que llevó al Taller Canario a Venezuela, Nicaragua y Cuba. La violencia, por entonces, ya era un tema candente. Millones de venezolanos y venezolanas vivían apiñados y apiñadas en los ranchos, trepando por las laderas: rastros humanos abrazados a la inclemencia de la selva. Las alertas a los turistas extranjeros eran constantes, como muchos eran los horarios y los barrios prohibidos. Los ranchos en Venezuela son favelas en Brasil, villas en argentina, poblaciones en Chile... Desigualdad, marginación y violencia. Personas en crisis eterna. Hoy hablamos de la crisis tan sólo para salvar a los banqueros y a los corruptos y a los que se han repartido el mundo. Esa violencia está ahí, perenne y ¿a quién le importa? No surgió de la nada. No se generó a sí misma. Tiene razones directamente proporcionales a la desigualdad y el poder.
Hace unos meses leí un libro del periodista mexicano Sergio González Rodríguez titulado El hombre sin cabeza. Es un ensayo sobre la decapitación a lo largo de la historia. Ensayo que incide en la decapitación como forma de violencia utilizada, cada vez más, en México. Una decapitación implica lo contrario de un puente: es un tajo que impide transcurrir la vida. (...) La usanza de las decapitaciones en México se atribuye a la influencia de los narcotraficantes de Colombia, que, desde años atrás, comenzaron a estar en México e impusieron un trasfondo estético-ritual en el derramamiento de la sangre. Se cuenta que, en aquella época, un narcotraficante sinaloense recibió, dentro de una caja de cartón envuelta como si fuera un regalo, la cabeza de su esposa. (...) Desde tiempos primitivos la decapitación lleva la finalidad de triunfar sobre el enemigo y mostrar que, al efectuarla, se asume el espíritu del vencido. (...) Quien le corta la cabeza a un semejante es capaz de cualquier crimen.
Esto da miedo. Un miedo incontrolable; y no esas películas de ficción espantosa que ahora están de moda y que los chicos y chicas consumen ávidamente. Quién sabe, quizá lo hacen antes de salir de cacería, machete en mano. Pobreza y carencia de planes educativos, falta de motivación y parálisis mental. La infancia y la juventud en manos de los desalmados. Niños de la calle. Asesinos a sueldo. Y yo que leí La Virgen de los sicarios de Fernando Vallejo y me pareció un tanto exagerado.
Sergio González Rodríguez también escribió el libro Huesos en el desierto sobre los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez. Este es un libro que también da miedo y que también recomiendo a todo aquel o aquella que quiera saber con detalle lo que sucede en ese lugar de la frontera de México y EEUU.
El libro Huesos en el desierto y su amistad con Sergio González fue de gran ayuda para Roberto Bolaño cuando escribió el tercer capítulo de 2666 titulado La parte de los crímenes. Roberto Bolaño, escritor al que admiro enormemente, dice de Sergio González: Pero antes sucedieron otras cosas. Entre ellas, un intento de asesinato del que Sergio se salvó por los pelos. Y varios seguimientos. Y amenazas y teléfonos intervenidos. Cosas que hubieran espantado a cualquier otra persona, pero que Sergio, con una calma aplastante, sólo ha experimentado como quien observa llover. Lo cierto es que, más que una lluvia, lo que Sergio ha observado y luego de alguna manera vivido es un huracán. Huesos en el desierto es así no sólo una fotografía imperfecta, como no podía ser de otra manera, del mal y de la corrupción, sino que se convierte en una metáfora de México y del pasado de México y del incierto futuro de toda Latinoamérica. Es un libro no en la tradición aventurera sino en la tradición apocalíptica, que son las dos únicas tradiciones que permanecen vivas en nuestro continente, tal vez porque son las únicas que nos acercan al abismo que nos rodea.

9/10/09

Bruma

Niebla, bruma, humedad. Todo gris. Así ha amanecido el día en Rivas. Hemos estado tres días fuera, cantando: Valencia, Alicante, Málaga... Hemos regresado a casa por una noche para volvernos a ir: Langreo (Asturias). Hoy canto en un homenaje al sindicalista Marcelino Camacho. Conciertos pequeños de presentación del disco y homenajes. No tengo demasiado tiempo para escribir. Estamos contentos con este aparato que se pone en marcha. Lentamente. Parece que por fin llega el otoño. Las hojas se han caído, pero el calor que hemos pasado estos tres días sigue siendo propio del verano. Hoy la niebla no nos deja ver y empieza a hacer fresco. Nos vamos al aeropuerto. Nos vamos a Asturias: lugar de brumas.

5/10/09

Mercedes Sosa

He sentido pena y tristeza, una enorme tristeza. Por primera vez en mi vida, he entrado en la red cada media hora para saber qué pasaba. Y sucedió. He sentido pena y tristeza. Ausencia, vacío. Por un momento la música es acosada por un angustioso silencio. Una enorme tristeza.
La primera vez que escuché en vivo a Mercedes Sosa tenía 16 años. Fue en las fiestas de mi pueblo, en Güímar (Tenerife). La emoción, hermana del sentimiento, es bien de difícil de describir. Mercedes iba acompañada por un guitarrista y yo me pude sentar bien cerca, para no perder detalle. Fue un concierto corto, de media hora, dentro de un festival en el que actuaron otros artistas. Un día grande para mí. Por cosas de la vida, cayó en mis manos una cinta de ese concierto, y la escuché y escuché y escuché hasta que, como diría Kiko Veneno, se arrancaron los cachitos de hierro y cromo. Cuando me acuerdo de mi País, Cuando tenga la tierra, Drume negrita...
Desde entonces hasta hoy, la escuché millones de veces, la adoré, la seguí, la volví a adorar, la escuché en concierto, gasté sus discos de tanto uso, de tanta pasión... Mercedes Sosa me enseñó la gandeza musical de su país y de toda América Latina... Una buena parte de las canciones de Alma Mía las escuché por primera vez en la voz de la negra Sosa. No soy Argentino, y eso explica que Mercedes Sosa fuera la culpable de que yo conociera a Charly García, a León Gieco, a Fito Páez... Un corazón gigante a través de cuyo latido hemos sentido y escuchado la voz de un continente.
Cuando llegué a Madrid en 1993 tuve la oportunidad de visitarla y conocerla personalmente en su casa... Traspasé la puerta temblando y emocionado como quien es recibido por una autoridad espiritual en un templo místico.
Por cosas de la vida, 15 años después de los temblores, he podido cantar con La Negra una canción de Pablo Milanés que se llama La Soledad. Por cosas de la vida, 15 años después de los temblores, he participado en un disco donde La Negra canta a dúo con muchos artistas a los que admiro profundamente. ¡Qué honor para mí! Con humildad y orgullo apreté la mano que me fue tendida.
Este proyecto, Cantora, nos da la dimensión exacta de la artista que era y es Mercedes Sosa. La más grande y la más querida. Un testamento musical a la altura de su talento. Y yo me vuelvo a emocionar al ver cumplido uno de mis sueños de seguidor fanático: La Negra Sosa y Luis Alberto Spinetta juntos cantando Barro tal vez.
Aquellas pequeñas cosas, Gracias a la vida, La arenosa, Luna tucumana, La paciencia pobrecita, La pomeña, La zamba para no morir, Peoncito de estancia, Poema 15, Rosarito Vera, Serenata para la tierra de uno, La tempranera, Cuando voy al trabajo, Canción para un niño en la calle, Bajo el sauce solo...
Estas son algunas de las razones por las que es imposible sacar a Mercedes de mi corazón, aunque se haya ido.


2/10/09

Trenes


Me gusta el tren. De todos los medios de transporte, el que más me gusta es el tren. Es una pena que no conserven la apariencia de los viejos trenes con puertas de madera. El Orient Express. Transiberiano. Patagonia Express.



Todas esas películas de aventuras y misterios. El tren atravesando la nieve, los campos, los desiertos... Raíles como venas que rayan la piel de la tierra.


Me aburren los aeropuertos y sus medidas de seguridad. Me cansan los controles y los escáner. Cada día me da más pereza hacer viajes largos pensando en la incomodidad de los aeropuertos. Viajas a Latinoamérica tres semanas, visitas cinco o seis países y la mitad de tu vida, entonces, transcurre en aeropuertos; y de esa mitad, una buena parte estás descalzo y con las manos en cruz. Y te abren las maletas y penetran en tu intimidad, algunas veces, sin siquiera guantes de plástico.
Me gusta el tren. Si podemos, viajamos en tren. Leemos, escuchamos música, dormimos; y si nos cansamos de estar sentados, nos damos un paseo hasta la cafetería.


De la promo, el tren y otras cuestiones (3).

Luis García Montero estuvo en la SGAE como invitado a la presentación del disco. Leyó un texto que le agradezco profundamente junto con toda su poesía. El texto lo colgaremos en la Web en estos días, por si lo queréis leer.


Hemos terminado la primera fase de la promoción: Madrid, Barcelona, Tenerife, Gran Canaria, otra vez Barcelona... Entrevistas, pequeños conciertos de presentación... Esta parte del trabajo no es la que me más me gusta; sin embargo, sin esta parte del trabajo quizá nunca se sabría que tengo disco nuevo y todas estas cosas. Para los que lo dudan, quiero decirles que nadie me paga este trabajo; como su propia palabra indica son acciones promocionales. La música tiene una parte lúdica, poética y puramente emocional, pero no deja de ser, en otro aspecto, un oficio y un trabajo del que vivimos mucha gente. Hablaré de esto con más profundidad y hablaré también de la SGAE. Hay un punto donde estas cuestiones se juntan. Detrás de cada canción cantada en un escenario hay un montón de puestos de trabajo. Esto no es poesía y sin embargo, es la cruda realidad.

La semana que viene estaremos en las FNAC de Valencia, Alicante y Málaga. También iremos a Zaragoza y Vigo. Mini conciertos de media hora. (Perdonen que insista).

1/10/09

De la promo, el tren y otras cuestiones (2).

Esperanza Aguirre tiene sus propios fans. En el tren, la gente se le acerca y le pide autógrafos. Un hombre, que se identifica como trabajador del sector tarjetas de crédito, le pide un autógrafo para Luisa, su mujer. Esperanza lo firma y se despide del hombre y le dice: "dale recuerdos a Luisa". La mujer que está sentada a su lado no se quién es, pero habla por teléfono de dar jabón a los empresarios y luego, comenta con Esperanza algo sobre las declaraciones que dará al llegar a Barcelona.
Una frase: "Esto lo vamos a decir bien clarito, para que se enteren todos, en castellano".
Un hombre se acerca y le dice: "¡La presidenta leyendo El País!". Esperanza contesta: "Tengo que hacerlo". El hombre dice: "Me he enterado de algo que me ha dejado asombrado: La Vicepresidenta del gobierno sólo tiene 3 años más que tú. Parece muchísimo mayor". Esperanza responde: Sí, de 80 años, ¿no?... Se ríen.
Cuando estamos por llegar, el hombre vuelve de nuevo y cuenta un chiste sobre coeficientes intelectuales. Los de 180 hablan de física cuántica, los de 120 hablan de la crisis y de la actualidad, los de 70 son votantes de Zapatero. Se ríen. Se despiden. Esperanza dice: "Gracias por tus chistes".
"Qué nivel", pienso yo.
Sobre las edades de las presidentas y vicepresidentas, pienso que habría que aclarar las visitas a quirófanos. Quizá no las haya, o quizá sí.
El chiste de los coeficientes lo conocía con músicos. Los de 70 comentan: "¿Qué baquetas usas?". (Para quien no lo sepa, las baquetas son los palitos para tocar la batería).
Me ha gustado saber que entre los militantes y simpatizantes del PP adaptan los chistes para contárselos entre ellos. Es una curiosa forma de hacer oposición.