28/5/10

Víctimas

He estado ausente, de alguna manera. Cuestiones personales y también profesionales. No siempre se encuentra el tiempo para escribir. Me he retrasado y ahora resulta difícil hablar de cosas que parece que envejecen. Quise hablar de Polanski y quizá es un poco tarde o quizá no. De la Iglesia, del aborto, de la pederastia… Igual escribo sobre estas cosas aunque los temas dejen de estar en el candelero. Son cuestiones importantes y sin resolver. Quise ahondar en las cuestiones de la música, del entretenimiento, Madonna, Lady Gaga… Los derechos de autor y las descargas… Pero no encontré el tiempo; y quizá las ganas.

Ayer he leído este titular: Documentados 3969 fusilamientos en una tapia de Granada. (El País).

Pienso que lo que sucede en España es algo inexplicable. Sólo en Granada y en una tapia: 3969 fusilados. En Canarias, dónde no hubo guerra civil, ni se quemaron iglesias, ni nada de nada: miles de desaparecidos y campos de concentración… Esa es la realidad de lo que sucedió hace 70 años; sólo 70 años. Todavía hay quién dice que hablar de esto es reabrir heridas.

Me emociono profundamente leyendo el libro Maestros de la República de María Antonia Iglesias. Hombres y mujeres asesinados vilmente sólo porque quisieron que los analfabetos tuvieran una oportunidad de aprender y ser mejores. Todavía hay quien dice que hablar de esto es reabrir heridas.

Transición y pacto de silencio. Al fin y al cabo, los primeros que gobernaron eran los mismos que lo venían haciendo; y todavía hoy. Hablar de esto es evidenciar que la transición fue injusta para con los vencidos y estigmatizados durante cuarenta años de horror. Y es que en este país no se condena el franquismo abierta y rotundamente. No todo el mundo. No como se ha condenado y se condena, en el resto del planeta, la barbarie desmedida de los tiranos y los dictadores. Porque hay quien quiere convencernos de que hablar de esto es reabrir heridas.

He visto a Garzón bajar las escaleras de la Audiencia Nacional y he sentido el desprecio de la justicia por las víctimas del franquismo; por los inocentes hijos de inocentes madres y padres que sintieron, han sentido y sienten el arañazo de la brutalidad y el consentimiento de los que gobiernan y de los que no gobiernan pero creen que gobiernan porque sienten que ese derecho les pertenece después de 70 años de ignominia y crueldad.

Tendremos que hablar de eso y de tantas cosas. Reparar los daños, hasta dónde se puede. Que los inocentes descansen en paz. Las heridas no se reabren; las heridas se cierran. Hablemos, recordemos… y que cicatricen de una vez por todas.